Parque Arqueológico de Tresminas

Parque Arqueológico de Tresminas

La gran explotación de oro de Roma en Portugal. Existe en el norte de Portugal un lugar donde el tiempo se ha detenido para contar una historia. Un excepcional paisaje donde el azabache de la roca y el verde de la flora se entrelazan, testigos del paso de los guerreros de Hispania por una localización clave en su civilización.

Sabías que...

Las Médulas y Tresminas fueron las explotaciones mineras de las más extensas y prolíficas de Hispania, enclaves de suma importancia estratégica para la instauración del áureo de oro como moneda de Roma, frente al denario de plata que la precedió.

Datos de interés:

Horario de apertura del Centro de Interpretación: de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas.

Dirección: Rua Central 5, Tresminas (Vila Pouca de Aguiar)

Consejos de otros viajeros

Para realizar la visita al Complejo Minero Romano de Tresminas es aconsejable acudir con ropa y calzado cómodos. En caso de acceder al interior de las minas a través de la visita guiada, se proporcionan también cascos para la seguridad del visitante.

En invierno, las temperaturas en Vila Pouca de Aguiar oscilan en torno a los 8 grados, con mínimas que no suelen descender de los 2ºC y máximas que tampoco tienden a exceder los 15ºC. Por ende, si se visita en los meses más fríos del año es aconsejable llevar ropa de abrigo.

En verano, la temperatura mínima ronda los 13ºC y las máximas giran en torno a los 27ºC. En cualquier caso, una prenda ligera de abrigo puede ser de utilidad incluso en los meses de calor, ya que la temperatura en el interior de las galerías es más fría.

Consejos de otros viajeros

Es aconsejable acudir a los recorridos con agua y un teléfono móvil con batería. La crema de protección solar es otro imprescindible, como también será de utilidad una gorra en los días más soleados del año para la ruta por los senderos.

Más información en
https://tresminas.com

Qué comer

Vila Pouca de Aguiar, destaca la producción de castañas y setas silvestres –otra similitud con la tierra del Bierzo, además de su relevancia para la historia de Roma–, así como el cabrito, que se sirve típicamente asado.

El cocido es otra receta de gran arraigo en esta tierra. Se trata de un plato con diferentes carnes (ternera, pollo y cerdo), varios tipos de salchichas, tocino ahumado, frijoles y verduras, que se sirve también con arroz.

Más de 2000 años han transcurrido desde que los romanos recalasen en el Parque Arqueológico de Tresminas como zona estratégica para obtener el oro con el que acuñaban sus monedas, siendo una de las minas más importantes de Roma. Todavía hoy, si uno se detiene a escuchar fijamente el susurro del viento, puede escuchar el detonar de la montaña, el fluir del agua por los acueductos, las rodaduras de los carros y el esfuerzo de los romanos que se desplegaron sobre el terreno.

A una distancia de 107 kilómetros de Braga, 140 kilómetros de Oporto y tan solo 40 de Chaves, en la localidad de Tresminas, perteneciente al término municipal de Vila Pouca de Aguiar, se extiende a lo largo de unos 200 km2 de formaciones de esquisto una explotación minera a cielo abierto que es, en la actualidad, uno de los testigos más notables de la extracción de oro por parte del Imperio romano, tanto por su gran tamaño como por su impecable conservación.

El Parque Arqueológico de Tresminas, situado a escasos 200 kilómetros de Las Médulas en León (España), fue una mina explotada desde el reinado del Emperador Augusto (27 a.C. - 14 d.C.) hasta la época de Séptimo Severo (193-211 d.C.). Durante los más de dos siglos que duró su actividad, se estima que produjeron unas 25 toneladas de oro.

Su relevancia arqueológica es muestra de la historia de la explotación aurífera de la civilización romana en Hispania. Dado su gran valor arqueológico y cultural, la Fundación Las Médulas y el Ayuntamiento de Vila Pouca de Aguilar unen sus fuerzas para impulsar la puesta en valor conjunta del Espacio Cultural y Natural de Las Médulas y el Complejo Minero Romano de Tresminas, con el objetivo de que este último también se incorpore a la declaración de Patrimonio Mundial de Las Médulas, que vería ampliados sus límites, como un bien transfronterizo.

La fuerza del agua para la extracción de oro en el Imperio romano

El pueblo romano era experto en servirse de la fuerza del agua para la extracción de oro de las montañas. Así queda patente en el complejo de Tresminas, compuesto por tres cortas (socavones en la montaña): dos grandes, Covas y Ribeirinha; y, por otro, uno más pequeño, Lagoinhos.

Construyeron dos presas en el río Tinhela en las que almacenaban agua, que era transportada mediante acueductos y túneles a la montaña. Asimismo, los canales provenían también del río Curros y del arroyo de Fraga. Si bien el agua jugó un rol fundamental tanto en Tresminas como en Las Médulas, la metodología era diferente. En Las Médulas se utilizaba el sistema de ruina montium, por el cual los canales llevaban el agua a la montaña, allí se embalsaba y su fuerza deshacía la montaña, arrastrando las tierras auríferas hasta los lavaderos.

En cambio, en Tresminas se procedía de un modo distinto. Cuando se localizó el yacimiento primario, en la pequeña Corta de Lagoinhos, el oro se extraía mediante trincheras o galerías en filones localizados en la superficie. Para ello empleaban picos, cuñas, palas y otros instrumentos manuales, pero no se servían de la fuerza hidráulica.

Este mismo método fue con el que se iniciaron los trabajos en las cortas de Covas y Ribeirinha. Sin embargo, cuando detectaron que el oro estaba integrado en la roca, procedieron a hacer las cortas a cielo abierto. Para explotar las cortas, primero se extraía la roca mineralizada de forma manual, usando herramientas como picos, mazos y cuñas, e incluso sirviéndose de fuego y agua para que el shock térmico por los cambios de temperatura ayudase a resquebrajar la roca. En definitiva, una magistral obra de ingeniería y un admirable esfuerzo técnico y físico para hacerse con el preciado metal.

Tras romper y extraer la roca, la trituraban en el mismo lugar y allí realizaban una selección de los fragmentos, a fin de separar aquellos en los que había mineral. Conforme avanzaban en los trabajos, fue necesario excavar galerías horizontales para facilitar la extracción del material de la roca y también para evacuar el agua empleada dentro de la mina. Por estas galerías circulaban carros tirados por animales y la erosión de sus ruedas es visible en la actualidad en algunas de ellas.

Posteriormente, el mineral seleccionado se transportaba a la zona de las moliendas, donde también recurrían a la energía hidráulica mediante molinos, que movían una especie de grandes mazas con las que prensaban y molían las piedras sacadas de la montaña. El historiador Plinio El Viejo describe que reducían el material a la consistencia del “polvo de harina”, tras machacarlo, molerlo y lavarlo.

Una vez que obtenían ese polvo, lo trasladaban a los lavaderos, donde de nuevo el agua era su herramienta para realizar el bateado y la limpieza, separando así las pepitas de oro.

En definitiva, la fuerza hidráulica se empleaba para realizar las labores de arranque a cielo abierto, así como para lavar posteriormente el oro, tal y como recoge el Bolehn Geológico y Minero en su volumen acerca de ‘Los museos del oro en Europa’. Desde el portal Visit Portugal recogen que el sistema a cielo abierto de estas minas fue originado por cráteres de grandes dimensiones, a los que se añade el sofisticado sistema de galerías para el transporte, la filtración y el tratamiento de los valiosos minerales.

Asimismo, algunas de las galerías desembocan en valles empleados como vertederos sobre los que se volcaban los escombros y desechos de las extracciones. Dichas escombreras son apreciables en la actualidad en el terreno.

Las Médulas y Tresminas, fuente de riqueza

El oro extraído en Tresminas se destinaba a acuñar la moneda de oro romana, el aureus. El Complejo Minero Romano de Tresminas constituye una de las minas de oro más importantes de Roma. No en vano, el conjunto monumental fue reconocido como Bien de Interés Público en 1997 y cuenta con la declaración de Monumento Nacional desde noviembre de 2024.

La tierra rojiza de Las Médulas fue explotada por el pueblo romano desde finales del siglo I a.C. hasta finales del siglo II d.C. y, durante este tiempo, se estima que la extracción de oro fue de entre 4.000 y 5.000 kilos. Por ende, sendas explotaciones estuvieron activas de forma simultánea en parte de su historia, pues ambas se iniciaron durante el reinado del Emperador Augusto, tras la victoria en las Guerras Cántabras.

Ambas explotaciones mineras fueron de las más extensas y prolíficas de Hispania, enclaves de suma importancia estratégica para la instauración del áureo de oro comob moneda de Roma, frente al denario de plata que la precedió.

Qué ver en el Parque Arqueológico de Tresminas

Para exprimir al máximo la visita al Complejo Minero Romano de Tresminas, lo más conveniente es empezar por el Centro Interpretativo, un complejo museístico compuesto por espacios expositivos donde conocer el contexto histórico, arqueológico y natural de la zona minera. Allí, el visitante comprenderá los entresijos de la metodología empleada en la época romana para la extracción y aprovechamiento del oro, a través de la exposición de objetos, infografías e imágenes. En el exterior se pueden ver, incluso, los molinos que los mineros utilizaban para triturar y pulverizar la roca mineralizada.

A continuación, la visita prosigue explorando a pie los entresijos de Tresminas. A lo largo del recorrido por el Parque Arqueológico se distribuyen miradores que se asoman a las cortas de explotación, así como paneles interpretativos, senderos señalizados y zonas de picnic, de acuerdo con Roteiro das Minas e Pontos de Interesse Mineiro e Geológico de Portugal.

Las cortas a cielo abierto visibles hoy en día son:

  • Corta de Covas: 430 metros de longitud y 60 metros de profundidad
  • Corta de Ribeirinha: 370 metros de longitud y más de 100 metros de profundidad
  • Corta de Lagoinhos: 100 metros de longitud y 9 metros de profundidad

 

Existen dos rutas, una de mayor dificultad y otra adecuada para todos los públicos:

  • Sendero de los Miradouros (Trilho dos Miradouros), un recorrido fácil y corto, apto incluso para hacer con niños, mediante el cual acceder a los puntos estratégicos de observación e interpretación del paisaje. Se ex1ende por una longitud de 1050 metros y la duración aproximada del recorrido es de 45 minutos.
  • Para los más aventureros, la Ruta de Corta da Ribeirinha (Trilho da Corta da Ribeirinha) incluye la visita al interior de la Galería de los Alargamentos, descendiendo hasta el centro de la Corta da Ribeirinha, adentrándose así en las entrañas de la mina. Esta ruta, de dificultad moderada, requiere obligatoriamente la reserva previa y el acompañamiento por parte de un guía. Su longitud es de 1475 metros y la duración oscila en torno a los 80 minutos.

El paraje natural que conforma el yacimiento de Tresminas cuenta con un hábitat variado, donde aves rapaces conviven con mamíferos voladores como los murciélagos.

Asimismo, la flora de la región es rica en brezos y robles. La panorámica que ofrece al visitante es un entorno natural que emana paz, donde la vegetación se abre paso cubriendo el manto de piedra como si allí nada hubiese ocurrido.

Sin embargo, las grandes cortas que en su día fueron minas a cielo abierto, las escombreras en las laderas de las montañas, los accesos a las galerías que bien podrían asemejarse a cuevas y los trazos de las huellas de los carros en su interior dibujan la escena de la que en su momento fue una prodigiosa obra de ingeniería con admirables esfuerzos por parte del pueblo romano para hacer acopio de la riqueza de esta tierra.

¿Cómo reservar la visita al Parque Arqueológico de Tresminas?

Para recorrer el Sendero de los Miradouros no es necesaria reserva previa. Sin embargo, en caso de querer trazar la Ruta de Corta da Ribeirinha y poder acceder al interior de las galerías, es preciso reservar previamente la compañía de un guía.

La reserva debe tramitarse a través del apartado de reservas de la Fundación Las Médulas con al menos 48 horas de antelación.

Cómo llegar al Parque Arqueológico de Tresminas

El Centro Interpretativo de Tresminas se encuentra en la dirección Rua Central, 5 (Tresminas). A pocos metros del mismo, el visitante encontrará una pequeña zona donde puede aparcar en caso de ir en coche. Se tardan 22 minutos en llegar desde Vila Pouca de Aguiar, por la carretera R206.

Para llegar en transporte público, es preciso coger el autobús MU039 hasta la parada de Três Minas, y continuar unos 17 minutos a pie hasta el Centro Interpretativo de Tresminas.

En caso de prescindir de la visita al Centro Interpretativo y preferir acudir directamente a la explotación minera a cielo abierto, el trayecto en coche desde Vila Pouca de Aguiar es de 19 minutos, también por la carretera R206. Una vez allí, en el Complexo Mineiro Romano (coordenadas 41.493969, -7.523282) se encuentra un amplio aparcamiento para vehículos.

En autobús, hay que tomar la línea MU039 y bajarse en la parada de Covas, para andar 8 minutos hasta el yacimiento.

Otros lugares de interés para completar la visita

Castelos dos Mouros en Cidadelha de Jales
Restos arqueológicos como puentes y calzadas romanas en la zona atestiguan el paso del tiempo y la antigüedad de la presencia romana en la región. Además del Complejo Minero Romano de Tresminas, la zona ofrece otros atractivos que merecen una visita, como el puente romano sobre el río Pinhão, en Barrela de Jales, o el castro de Cidadelha de Jales. En la ruta PR3VPA, denominada Trilho Terras de Ouro, convergen senderismo e historia, transitando por las tierras de Jales y también por el castro, una estructura amurallada cuyo origen se remonta a la Edad de Hierro y que, en la época romana, fue clave para la extracción de oro debido a su ubicación cerca del río Tinhela y de un centro minero de Gralheira, en perfecta articulación con las zonas mineras de Tresminas y Jales.

Centro de Interpretación de la Minería del Jales
La presencia de oro en la región fue decisiva para la ocupación romana del territorio, así como para el desarrollo y progreso que tuvo lugar en la Meseta de Jales en la época contemporánea, pues la explotación minera se reanudó en los años treinta del siglo XX. En el Centro de Interpretación de la Minería de Jales, ubicado en la Casa do Guincho do Poço de Santa Bárbara, el visitante puede adentrarse en una réplica de una galería minera contemporánea.

Museo Municipal de Vila Pouca de Aguiar
El Museo Municipal de Vila Pouca de Aguiar acerca a los visitantes a la historia del municipio desde la prehistoria hasta el siglo XX, con especial énfasis en la sala dedicada a la minería del oro en Tresminas y Jales.

Castillo de Aguiar da Pena
Reconocido como Monumento Nacional desde 1982 y clasificado como Red Natura 2000, el castillo rocoso de la cabecera de la tierra medieval de Aguiar de Pena, que hoy corresponde a los municipios de Vila Pouca de Aguiar y Ribeira de Pena, está estratégicamente situado dominando el Valle de Aguiar, en las laderas de la Serra do Alvão, flanqueado por un paisaje natural de incontestable belleza. Se cree que el Castillo fue ocupado durante la Edad Media y principios de la Edad Moderna, puesto que hay documentos que dejan constancia de su abandono en las primeras décadas del siglo XVI. Además de ser un bien cultural de importancia histórica, el monumento constituye también uno de los mejores miradores con una vista privilegiada de la región. Muy cerca del Castillo, la Laguna de Alvão es el enclave perfecto para complementar esta visita con el apoyo del Centro de Educación Ambiental.

Región del Alto Tâmega – termalismo y bienestar
La región del Alto Tâmega destaca por su notable oferta de termalismo, ya que incluye tres de los espacios termales de mayor renombre en Portugal: Pedras, Vidago y Chaves. En el municipio de Vila Pouca de Aguiar, emplazado en un espacio natural con flora diversa, el parque termal de Pedras Salgadas permite visitar los manantiales de agua naturalmente carbonatada, el balneario convertido en SPA y el museo dedicado al termalismo y a la marca «Agua de Pedras Salgadas». En Chaves el termalismo data de la época romana, por lo que es un lugar de referencia para visitar las termas medicinales romanas, cerca del Puente de Trajano, y beber el agua caliente que da fama a este territorio en el ámbito del termalismo y el bienestar. Una vez en la región, es imprescindible complementar las visitas y paseos con buena gastronomía y vinos transmontanos, cuya producción y distribución ha sido impulsada por las instituciones regionales en espacios como la Casa del Vino, en Valpaços, o eventos como el Aqua Wine Fest.

Inspiración para tu viaje

La información personalizada que facilitan en función de los intereses de los visitantes, es la mejor manera de llevarse una estancia inolvidable.

Las Médulas conforman un Espacio Cultural que comienza en la unión entre el agua y la mano humana para conducirla en el interior de los montes.

Prepárate para visitar todos los que puedas porque guardan rincones de arquitectura tradicional surgida de los materiales del paisaje que los rodea.

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